3. Aceptar el paso del tiempo con serenidad
Confucio escribió una frase célebre sobre su propia evolución: “A los quince años, me dediqué al aprendizaje; a los treinta, me afirmé; a los cuarenta, no tuve dudas; a los cincuenta, comprendí el mandato del Cielo; a los sesenta, mi oído fue obediente; a los setenta, podía seguir los deseos de mi corazón sin transgredir lo correcto”.
La vejez, en su visión, no era resignación, sino libertad interior.
Aceptar el tiempo no como enemigo, sino como maestro, permite vivir con menos ansiedad y más gratitud.
La lucha constante contra la edad genera frustración. La aceptación consciente produce paz.