Sin embargo, no está exento de riesgos. La boca alberga bacterias, por lo que el cuidado posterior a la perforación es esencial. Los enjuagues antisépticos, los alimentos blandos y una higiene cuidadosa son clave durante la curación.
En definitiva, un piercing en la lengua es más que un simple metal: es un símbolo abierto a la interpretación. Espiritual, personal, elegante o provocador, habla sin decir palabra.