Conclusión
Ese pequeño salto en el ojo puede ser molesto, pero rara vez es motivo de alarma. Generalmente está relacionado con hábitos diarios como el estrés, el cansancio o el exceso de estímulos. Escuchar a tu cuerpo y hacer pequeños cambios en tu rutina puede ser suficiente para que desaparezca por completo. Si persiste o empeora, no dudes en buscar atención médica para una evaluación más completa.