De hecho, entre los prisioneros, algunos tatuajes tienen un significado estrictamente definido. Pueden expresar la pertenencia a un grupo particular o simplemente denotar una identidad personal, pero también pueden representar una especie de “resumen” del prisionero, para quienes saben interpretarlos. Revelan información como el número de años en prisión o su pasado criminal, y por lo tanto sirven como verdaderos identificadores.
Como señaló Jérôme Pierre, autor del libro sobre tatuajes carcelarios Bad Boys, coescrito con Eric Guyon, en una entrevista con Mediapart:
“A primera vista, estos tatuajes pueden parecer simples signos decorativos. Pero para los iniciados, son una verdadera tarjeta de identidad.”