¿Alguna vez te has despertado con el pecho oprimido, la garganta congestionada o mucosidad persistente que no desaparece?
La acumulación excesiva de mucosidad puede provocar tos, fatiga, dificultad para respirar y una sensación constante de congestión.
Lo que mucha gente desconoce es que la mucosidad es, en realidad, un mecanismo de defensa del cuerpo. Sin embargo, cuando se espesa y se estanca, puede dificultar la respiración y afectar el bienestar general.
Por qué deberías prestar atención