Traumatismos Bucales: Lesiones en la boca, como mordeduras accidentales, cepillado dental demasiado vigoroso o el uso de aparatos ortopédicos mal ajustados, pueden provocar la aparición de aftas.
Deficiencias Nutricionales: La falta de ciertos nutrientes, como el hierro, el ácido fólico, la vitamina B12 y zinc, puede contribuir al desarrollo de aftas. Mantener una dieta equilibrada es esencial para la salud bucal.
Estrés y Fatiga: El estrés emocional y la fatiga pueden debilitar el sistema inmunológico, aumentando así la vulnerabilidad a las infecciones, incluidas las aftas bucales.
Cambios Hormonales: Algunas mujeres pueden experimentar aftas bucales relacionadas con los cambios hormonales durante el ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia.
Condiciones Médicas Subyacentes: Enfermedades autoinmunes, como el síndrome de Behçet o el lupus, pueden aumentar el riesgo de aftas bucales. Además, ciertas condiciones gastrointestinales, como la enfermedad inflamatoria intestinal, también pueden estar asociadas con la aparición de aftas.