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La cirugía

En el contexto de una insuficiencia venosa, la cirugía consiste en la extracción de la vena. Existen varios métodos para retirarla. “El stripping o extracción venosa se realiza cada vez menos. Hoy se prefieren los tratamientos endovenosos. La vena se quema térmicamente desde el interior. En lugar de retirarla, se ocluye mediante láser o radiofrecuencia (120 grados). La intervención se realiza en quirófano bajo anestesia local o general, según el paciente”, explica la Dra. Salloum.

La ablación de venas mediante láser endovenoso dura unos veinte minutos. La duración varía según el número de venas a tratar y las dificultades particulares encontradas. “Una de las principales complicaciones es la trombosis venosa. Por ello, se establece una prevención de la flebitis mediante anticoagulantes inyectables”, añade también la especialista.

A veces se observan efectos secundarios, especialmente pigmentaciones a lo largo del trayecto de una vena superficial. Estas pigmentaciones desaparecen en unos días o semanas. También se presentan en ocasiones dolores leves, que responden bien a los analgésicos habituales (Paracetamol, etc.), así como neuralgias e inflamaciones que desaparecen en menos de un mes.

La elección entre utilizar escleroterapia o realizar una cirugía depende del estadio de la insuficiencia venosa y del tamaño de la vena. “Cuando la vena no supera los 4 mm, puede tratarse mediante esclerosis. Si supera los 5 mm, existe demasiado riesgo de pigmentación y efectos secundarios, por lo que la cirugía es preferible”, precisa la angiología.

Insuficiencia venosa: ¿cómo prevenirla?

“Es posible prevenir la insuficiencia venosa adoptando un buen estilo de vida y ciertos hábitos diarios”, explica la Dra. Salloum. En particular, recomienda practicar actividad física, como ciclismo, natación o caminata. “Sin embargo, deben evitarse algunos deportes como el tenis o el baloncesto debido a la hiperp presión ejercida sobre las piernas”, añade. Otras medidas también pueden ayudar:

  • Controlar el sobrepeso.
  • Elevar las piernas al final del día con ayuda de un cojín para facilitar el retorno venoso y dormir con un cojín bajo los pies.
  • No usar pantalones demasiado ajustados.
  • Llevar tacones anchos de 2 a 3 cm de altura para favorecer el retorno venoso.
  • Evitar la exposición al calor, ya que favorece la dilatación venosa. Por lo tanto, moderar el uso de sauna, hammam, baños calientes y la exposición al sol.
  • Dejar de fumar.
  • Cuando hay síntomas, aplicar agua fría 2 o 3 veces al día ayuda a contraer las venas, mientras que el calor las dilata.
  • Usar medias de compresión cuando se trabaja mucho tiempo sentado o de pie, incluso en ausencia de várices.

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