Todo comienza con una caída de hormonas.
Una vez que comienza la menstruación, los niveles de progesterona y estrógeno disminuyen drásticamente . Este desequilibrio hormonal desencadena el ciclo, pero también aumenta la sensibilidad al dolor .
Este cambio hormonal puede provocar calambres y fatiga, y también puede empeorar los dolores de cabeza y los cambios de humor. En general, el cuerpo se vuelve más reactivo y sensible al dolor.