Además, aunque el romero es resistente, no está completamente libre de plagas. La presencia de pequeños insectos, manchas o telarañas finas puede indicar un problema que, si no se atiende a tiempo, puede afectar su salud. Revisar la planta de forma periódica permite detectar estas señales y actuar rápidamente.
Un error común es intentar solucionar cualquier problema agregando fertilizantes. Sin embargo, si la causa del deterioro está en el riego, la luz o el drenaje, añadir nutrientes no resolverá la situación. De hecho, podría empeorar el estado de la planta al generar un estrés adicional.