Me marché tal como había vivido allí: discretamente.
Duda, luego la llamada inesperada
Durante varios días intenté seguir adelante. Intentar convencerme de que lo que había hecho no esperaba nada a cambio.
Pero el dolor estaba ahí.
Entonces sonó el teléfono.
Una voz diferente. Tensa. Urgente.
Me pidieron que volviera.
Un descubrimiento que lo cambia todo
De vuelta en la casa, el ambiente es denso. Algo ha cambiado.
En la habitación, un detalle me llama la atención: un sobre escondido debajo de la cama. Mi nombre, escrito a mano.
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