¿Te ha pasado que, sin darte cuenta, llevas los dedos a la boca y comienzas a morderte las uñas? Puede ocurrir mientras trabajas, ves el celular o incluso cuando estás concentrado en algo importante.
Para muchas personas, este hábito parece inofensivo, pero en realidad puede tener un significado más profundo de lo que imaginas.
Aunque suele asociarse con el nerviosismo, la verdad es que morderse las uñas no siempre es solo un reflejo momentáneo. En muchos casos, puede estar relacionado con la forma en que el cerebro maneja el estrés, la ansiedad o ciertos patrones emocionales aprendidos desde la infancia.